No ver, sin sentir, sólo pensar.


Las cosas son muchos más fáciles, si sólo usas la razón; sin impedimentos, sin engañosos sentimientos, sería todo tan REAL.  Podríamos apreciar la belleza tal cual es, en su estado más puro sin un ojo que nos engañe, sin impresiones o prototipos vacíos. Que gratificante sería darse cuenta que lo que uno esperaba, no eran ilusiones irreales, si no hechos tangibles. Es que estas ideas se forman por los banales que son nuestros ideales, y lo fácil que es hacer sentir un escalofrío, o lo que se puede provocar mediante un murmullo. y aunque todo empieza por nuestra vista, ahí hay algo más que no se ven con los ojos, si no que a través de los ojos de la razón, del pensamiento y , además, la insensibilidad.

Un ciego tiene mejor ojo que alguien sano. Definitivamente, es ese ojo el que engaña, es aquel que lleva una imagen errónea y engaña  a todo tu sistema nervioso, poniéndote lo nervios de punta y hasta hace que te duela el estomago en ciertas ilusiones. y el ciego, tiene todos sus otros sentidos al flor de piel, entre ellos una razón sobresaliente que no se deja llevar por cualquier impulso. Es éste ciego, el que realmente ve a alguien bonito, a alguien egoísta, al más idiota de la tierra, a la verdadera miss universo y los descubre mediante la sencilla forma de darse el tiempo de conocer, y no prejuzgar.
Pero ¿Qué pasa si la naranja sólo fuera cáscara y toda tu idea de naranja, jugosa y dulce, se te desvanece.? Que desilusión.
Elevar; loreto sánchez.
Una naranja no es importante sin el sabroso interior. No sirve de nada que se vea saludable, anaranjada y sin imperfección, si es agria.... a quién le gustaría?  pocos, creo, que tolerarían tal sabor.
No queda más que recalcar no engañarse por un superficial ojo, o un indefinido roce... estos engañan, y simplemente no son la esencia, la cual se consigue sin ver, sin sentir, sólo pensando.
Es sumamente complejo cambiar de parecer tras 17 años, pero nada es imposible, y es una metamorfosis que todos debemos sufrir, algunos le llaman madurar, yo le llamo crecer, o vivir.

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