Que almidonada es una pared, a falta de un hombro
Me cobijan las sabanas, cuando falta su abrazo
Iluminadores son los focos de luz, en ausencia de sus ojos
Rígido es algún borde, con tal de suplantar su cuello
Presentes están las hebras distantes, para el agujero de entre mis dedos.
Tenues son las palabras que sanan mis oídos a la falta de su voz
Quién borra el recuerdo de que existe?
Qué sanará una herida que siempre a estado escondida bajo todas las capas de mi piel?
Remedio no encuentro
y aún no tengo la receta

No hay comentarios:
Publicar un comentario